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ALFA Y BETA:QUÉ SON Y CÓMO SE CALCULAN

  • MONITOR DIGITAL
  • 29 nov 2025
  • 3 Min. de lectura


A la hora de preparar tu cartera, debes tener cuidado con los activos que incluiras y su rentabilidad estimada durante el plazo que planeas retenerlos. Para evaluarlo, puede ser muy útil que establezcas un ratio de riesgo / beneficio que quieras asumir.


Para conocer tanto el beneficio esperado como el ratio de riesgo de un activo, puedes utilizar relaciones como el alfa y la beta.


¿Qué es el alfa de una acción?

El alfa es una medida que muestra la diferencia entre el retorno de la inversión (ROI) de una acción y el ROI de un índice de referencia, como el S&P 500. Esta diferencia busca mostrar cómo la rentabilidad de ese activo se compara con el comportamiento del mercado general.



Si una acción muestra un ROI por encima del índice de referencia, tendrá un alfa positiva. Esto significa que tuvo una rentabilidad más alta que otros activos en general. Sin embargo, puede suceder lo contrario: el alfa puede ser negativo si hay evidencias de que un activo suele tener una rentabilidad por debajo del índice, lo que seguramente indique que la inversión obtuvo menores retornos.


Esta medida suele tener una correlación con el riesgo calculado por la beta y guarda un vínculo con un estilo de inversión llamado gestión activa de cartera. Los inversores que siguen este estilo buscan inversiones cuya rentabilidad supere a la de los índices de referencia.


Puesto que, generalmente, un mayor retorno conlleva también un mayor riesgo, muchos inversores prefieren establecer coberturas con base en el coeficiente alfa. Por ejemplo, al invertir en un activo de alfa alto con gran riesgo (alfa stock en inglés), lo compensan con otra inversión con menos riesgo, es decir, con un alfa más bajo o incluso negativo.


Consejo: el alfa no solo se aplica a acciones, sino a otros instrumentos de inversión como los ETF.


¿Cómo calcular el alfa de una acción?

Para determinar el alfa de una acción, el primer paso es analizar el índice de referencia que se utilizará. Este cálculo puede variar considerablemente según el índice elegido, y generalmente se emplea un índice principal, como el S&P 500, para este propósito.


Es fundamental entender por qué se ha seleccionado un determinado índice, ya que esto asegura que refleja adecuadamente la rentabilidad que se desea analizar.


Este es solo el inicio del proceso para calcular el alfa de una acción. Pero, ¿qué sigue después? La fórmula para realizar este cálculo es bastante sencilla:


Suma el precio final de la acción o el fondo al monto distribuido por acción.

Resta el precio inicial.

Divide el resultado obtenido entre el precio inicial.

Con todo ello, se obtendrá el coeficiente alfa. Este puede ser positivo, negativo o neutral. Es decir: un alfa de +3 significará que la acción generó un retorno 3 % mayor que el del índice de referencia. Uno de -3, que se habrá generado un retorno 3 % menor. Y un alfa de valor 0 mostrará que la acción tiene el mismo retorno que el índice de referencia.


Aunque el marco de tiempo estándar para este cálculo suele ser de 12 meses, también puedes adaptar el análisis a cualquier periodo que consideres relevante. Esto puede cambiar el retorno histórico de la acción, por lo que generará variaciones en el resultado final del alfa.


¿Qué es la beta de una acción?

La beta es una medida del riesgo, la cual compara la volatilidad de un activo respecto a la volatilidad de un índice de referencia. Cuanto más alta sea la beta, más volátil es el activo y, por ende, más arriesgado.


Con la beta se expresa el riesgo de una acción, por lo que es una manera de quitar el énfasis en el ROI. Así, no es lo mismo una acción de gran retorno con mucho riesgo que otra cuyo riesgo es menor.


Con base en el coeficiente beta de las acciones, puedes considerar diferentes estrategias de inversión, tal como la llamada «beta alta» que se enfoca, precisamente, en activos con un valor beta elevado.



¿Cómo calcular el valor beta de una acción?

Para determinar la beta de una acción, se necesitan los siguientes datos:


La covarianza: Representa la relación entre el rendimiento total de la acción y el rendimiento del mercado que se utiliza como referencia.

La varianza: Mide la fluctuación del mercado en comparación con su valor promedio.

Una vez que contamos con estos dos valores, el cálculo es sencillo: basta con dividir la covarianza entre la varianza.


Muchos inversores deciden diversificar sus carteras con base en el coeficiente beta. Para tal fin, seleccionan acciones con distintas betas, para que sus riesgos no sean correlativos y la caída de una cotización pueda ser compensada por el aumento de otra.


Consejo: en eToro, encuentras la beta en la sección «Finanzas» que tiene cada acción.

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